Te miro sin saber que no estás,
que tu mirada dulce y tu esencia de niña
tan solo existen ya
en la pausa prensada de una fotografía.

Te miro y me reencuentro
con una mujer joven
que titubea creciendo en cada paso
y me recuerda
con su mirada verde
cada día más a mí.

Hablamos, conversamos
y para ello desplegamos
nuestro particular mantel de las palabras
plagado de silencios.

Conversamos, hablamos
y compartimos secretos
que ruedan como nueces
de tu boca a mi boca
para dejar en ese mismo instante de existir
y así ser solo nuestros.

Te quiero desde siempre,
desde antes incluso de saber con certeza
que ya estabas creciendo en mi interior.
Te quiero desde aquella mañana
que sin saber porqué
amanecí mirando por dos la primavera.

Autora: Tonuka

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