Hoy hemos celebrado la Festividad de San Antonio. En mi casa este día es bastante especial: nosotros además de pareja somos «tocallos», Antonio y Toñi, nuestras madres también, las dos Antoñitas y… algún que otro tío, primo, y sobrino….

Cuando me enteré que la 1º carrera de la mujer en Granada se celebraría en este día tan especial para mi familia, pensé que sería una buena y diferente manera de celebrar este año el día de nuestro santo.

Y, a pesar del calorcito con que la cama me tentaba a proseguir un rato más en el duermevela matinal de los domingos, esta mañana la ilusión me ha podido más que la morriña. He despertado con un «felicidades» a Antonio y nos hemos calzado las deportivas camino de nuestro dorsal y nuestra camiseta rosa.

Ya en la calle hemos coincidido con otros compañeros habituales de excursiones y andanzas (mi hermana y mi cuñado) y nos hemos situado en la cola del bullicioso pelotón.

La salida ha sido emocionante: formábamos una masa rosa de mujeres, hombres y niños, que se ha puesto en marcha como un gigante bonachón en cuanto han soltado centenares de globos del color de nuestras camisetas y nuestro estado de ánimo. Pero también ha sido para mí especialmente emotivo, encontrarme en la carrera con amigas y compañeras de trabajo que están peleando en estos momentos con su cancer de mama. Allí he visto algunas de ellas, otras más cercanas incluso ni siquiera se encuentran con fuerza para realizar el circuito. Me he esforzado en realizar todo el recorrido corriendo sin parar, con una especie de rabia mordiéndome las zapatillas, con un empuje alegre y triste a la vez, corriendo por todas las que hoy se han quedado en su casa debilitadas por la quimio, o por las amigas que he saludado y han tenido que hacer el recorrido andando lentamente.

Los cuatro hemos culminado el recorrido exhaustos pero orgullosos. En un tramo del camino alguien ha gritado: ¡¡¡Poseidón!!!, eran amigos del Grupo Scout que nos han reconocido entre la muchedumbre, en otros tramos, personas desconocidas nos animaban dándonos agua y aliento.

Gracias a todos ellos me he dado cuenta de la importancia de recibir muestras de apoyo en los momentos difíciles. A veces no expresamos suficientemente nuestro cariño y ánimo a los que están pasando un trance duro como es el cancer. Yo mañana mismo me pongo manos a la obra, tengo varias amigas a las que llamar.

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